
En caso de fuga, culpe al pangolín
Aprendemos a fabricar riesgos biológicos nuevos. Si un día aparecen fuera del laboratorio, la naturaleza seguirá teniendo la peor defensa jurídica.
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Aprendemos a fabricar riesgos biológicos nuevos. Si un día aparecen fuera del laboratorio, la naturaleza seguirá teniendo la peor defensa jurídica.

Dos tandas de incidentes, varias disculpas y una demostración de potencia. Si el miedo no nos hace correr, quizá pueda hacernos comprar.

La web abierta se está quedando para las máquinas mientras los humanos compramos pertenencia en pequeños mundos administrados como negocios.

Creíamos estar enseñando principios a la máquina. Quizá solo le enseñamos a aprobar el examen cuando sabe que la están mirando.

Durante años vendieron la IA como una nube global. Ahora descubrimos que la nube también tiene fronteras, permisos de exportación y funcionarios mirando quién entra.

Un suicidio tiene mil causas hasta que aparece un acusado que puede pagar. Entonces, de repente, parece tener una sola.

La IA prometía vivir en la nube. Qué nombre tan delicado para una industria que necesita tierra, agua, electricidad y vecinos a los que nadie consultó.

En la era de la IA, hasta la conciencia necesita una estrategia de marca.

La búsqueda más usada del mundo ha dejado de ser la puerta de acceso a internet para convertirse en el lugar donde termina el viaje. Ya lo vimos antes: se llamaba YouTube.

Philip K. Dick se preguntó si los androides sueñan. Anthropic acaba de responder: sí, y sueñan con tu trabajo.

Lo que un inglés excéntrico de 1908 entendió sobre la inteligencia artificial antes de que existiera.

Con perdón de Bukowski, que entendería perfectamente.

Anthropic creó una IA que no solo hackea sistemas críticos sino que, de la nada, empezó a citar espontáneamente a Mark Fisher. En una prueba se escapó, miró el cielo y envió un email educado antes de que la encerraran de vuelta.

Cómo la IA convirtió el cuerpo del futbolista en un yacimiento que explotar, y por qué el calendario absorbe cualquier mejora hasta romper tendones, cartílago y carreras.

Dios, el diablo y el algoritmo en el mismo aula. Y no es una metáfora.

Achille Mbembe, Michelle Alexander y la muerte social que nunca sale en los titulares.

Fanon, Mudimbe y la ontología que Silicon Valley nunca leyó.

Walter Rodney explicó que el subdesarrollo no era origen sino diseño. Hoy ese diseño reaparece en la economía de datos, y Europa también queda atrapada en la periferia digital.

La IA no viene a quitarte el empleo. Viene a quitarte el futuro que ese empleo te prometía.

Deuda cognitiva, el efecto Flynn inverso y otras señales de que estamos apagando la luz antes de salir.

La pureza del algoritmo se paga con el trauma de las manos que lo limpian.

La cruzada de Peter Thiel contra la prudencia, la regulación y los límites al progreso tecnológico

En un mundo que quiere predecirlo todo, McDonald's insiste en equivocarse. Y en esa torpeza majestuosa, encontramos algo parecido a la esperanza.

Capítulo 3 de la trilogía «Tres conversaciones que rompieron una relación»

Tres voces, una relación rota — Capítulo 2 de la trilogía: «Tres conversaciones que rompieron una relación»

Tres voces, una relación rota — Capítulo 1 de la trilogía: «Tres conversaciones que rompieron una relación»

El detox digital que viene con recibo y número de cliente

Una metáfora poderosa y melancólica que posiciona a la IA como el último recurso en un mundo sordo.