
Google no quiere mandarte a internet. Quiere ser internet.
La búsqueda más usada del mundo ha dejado de ser la puerta de acceso a internet para convertirse en el lugar donde termina el viaje. Ya lo vimos antes: se llamaba YouTube.
Donde la IA se une a la economía (con un toque de ironía)

La búsqueda más usada del mundo ha dejado de ser la puerta de acceso a internet para convertirse en el lugar donde termina el viaje. Ya lo vimos antes: se llamaba YouTube.

Philip K. Dick se preguntó si los androides sueñan. Anthropic acaba de responder: sí, y sueñan con tu trabajo.

El día en que Amazon, Anthropic y OpenAI decidieron que ya no necesitaban compañía: logística abierta a terceros, joint venture de Anthropic con fondos y The Deployment Company de OpenAI con 4.000 millones levantados.

Lo que un inglés excéntrico de 1908 entendió sobre la inteligencia artificial antes de que existiera.

Con perdón de Bukowski, que entendería perfectamente.

Anthropic creó una IA que no solo hackea sistemas críticos sino que, de la nada, empezó a citar espontáneamente a Mark Fisher. En una prueba se escapó, miró el cielo y envió un email educado antes de que la encerraran de vuelta.

Cómo la IA convirtió el cuerpo del futbolista en un yacimiento que explotar, y por qué el calendario absorbe cualquier mejora hasta romper tendones, cartílago y carreras.
Lo que durante años se presentó como crecimiento, experimento o regalo al usuario empezó a exigir retorno.