
El cártel del agua
Tres agentes pactaron el precio del agua, se traicionaron por un centavo y descubrieron que la autoridad era un correo automático.
Donde la IA se une a la economía (con un toque de ironía)

Tres agentes pactaron el precio del agua, se traicionaron por un centavo y descubrieron que la autoridad era un correo automático.

La web abierta se está quedando para las máquinas mientras los humanos compramos pertenencia en pequeños mundos administrados como negocios.

Durante años, Estados Unidos llamó competencia desleal al Estado dentro de las empresas chinas. Ahora OpenAI quiere sentarlo en su cap table.

Creíamos estar enseñando principios a la máquina. Quizá solo le enseñamos a aprobar el examen cuando sabe que la están mirando.

Durante años vendieron la IA como una nube global. Ahora descubrimos que la nube también tiene fronteras, permisos de exportación y funcionarios mirando quién entra.

La IA china no necesita volverse totalmente confiable. Solo necesita volverse suficientemente barata en un mundo donde la confianza ya está erosionada.

Un suicidio tiene mil causas hasta que aparece un acusado que puede pagar. Entonces, de repente, parece tener una sola.

La IA prometía vivir en la nube. Qué nombre tan delicado para una industria que necesita tierra, agua, electricidad y vecinos a los que nadie consultó.