
El culpable solvente
Un suicidio tiene mil causas hasta que aparece un acusado que puede pagar. Entonces, de repente, parece tener una sola.
Donde la IA se une a la economía (con un toque de ironía)

Un suicidio tiene mil causas hasta que aparece un acusado que puede pagar. Entonces, de repente, parece tener una sola.

La IA prometía vivir en la nube. Qué nombre tan delicado para una industria que necesita tierra, agua, electricidad y vecinos a los que nadie consultó.

La IA no mata el trabajo inútil de las empresas. A veces solo lo hace más rápido, más bonito y más caro de mantener.

En la era de la IA, hasta la conciencia necesita una estrategia de marca.

La búsqueda más usada del mundo ha dejado de ser la puerta de acceso a internet para convertirse en el lugar donde termina el viaje. Ya lo vimos antes: se llamaba YouTube.

Philip K. Dick se preguntó si los androides sueñan. Anthropic acaba de responder: sí, y sueñan con tu trabajo.

El día en que Amazon, Anthropic y OpenAI decidieron que ya no necesitaban compañía: logística abierta a terceros, joint venture de Anthropic con fondos y The Deployment Company de OpenAI con 4.000 millones levantados.

Lo que un inglés excéntrico de 1908 entendió sobre la inteligencia artificial antes de que existiera.