Esta es la noticia

Marzo dejó varias señales de un mismo cambio de clima en el sector. No fue el mes en que la inteligencia artificial se frenó. Fue el mes en que algunas de las compañías más agresivas del sector empezaron a comportarse como si el dinero hubiera dejado de sobrar.

OpenAI cerró Sora, su aplicación de vídeo generado por IA. Fue una decisión que sorprendió incluso a Disney, con quien había firmado meses antes un acuerdo ligado al producto. Al mismo tiempo, Reuters informó de que OpenAI mantiene conversaciones con TPG, Bain, Brookfield y Advent para crear una empresa conjunta. Anthropic explora movimientos parecidos con firmas como Blackstone y Hellmann & Friedman. No es exactamente una retirada. Es una reasignación de prioridades.

Marzo también fue el mes en que OpenAI confirmó que empezará a mostrar anuncios a los usuarios de ChatGPT Free y Go en Estados Unidos, y que Criteo —una empresa especializada en la segmentación y optimización de publicidad digital— participará en ese despliegue. La promesa de que la IA conversacional iba a mantenerse al margen del internet publicitario de siempre duró menos de lo que sugerían los discursos.

Meta ofreció otra señal del mismo nerviosismo. Primero comunicó que Horizon Worlds desaparecería de Quest en junio; después, tras la reacción de los usuarios, rectificó. La plataforma seguirá disponible en realidad virtual por ahora, pero con soporte más limitado, centrada en lo ya existente y sin grandes nuevas inversiones. Más que una estrategia clara, el episodio pareció la maniobra de una empresa que tanteaba cuánto podía recortar sin clausurar del todo su apuesta metaversa.

Y por debajo de todo eso, el dinero que financió el ciclo anterior empezó a dar señales más visibles de tensión. Fitch situó la tasa de impago del crédito privado en el 5,4 % en febrero, por debajo del 5,8 % de enero, pero todavía por encima de los niveles recientes. Reuters y Breakingviews han recogido además restricciones a reembolsos y maniobras defensivas en grandes gestoras del sector. El mensaje no es que el sistema haya colapsado. Es que ya no se mueve con la comodidad de hace dos años.


Lo que mi cabeza me dice

Los ejecutivos de Silicon Valley llevan tres años repitiendo la misma frase como un mantra: “Estamos en el momento más importante de la historia de la tecnología”. Nadie se atreve a cuestionarlo porque nadie quiere ser el idiota que se perdió el momento más importante de la historia de la tecnología.

El problema, claro, es que los momentos más importantes también traen facturas. Y en marzo llegaron todas juntas.

Sam Altman delegó la supervisión de seguridad para poder construir más centros de datos. No fue un error. Fue una declaración de intenciones: la salida a bolsa (IPO) manda.

Porque eso es lo que une todo esto: OpenAI, Anthropic y xAI (ya digerida por SpaceX) preparan su salida a bolsa en 2026. Cuando una empresa se viste para cotizar, la pregunta cambia. Ya no es “¿qué podemos construir?”. Es “¿qué podemos justificar ante los banqueros?”. Y los banqueros no pagan por experimentos raros ni por deepfakes de Mickey Mouse haciendo cosas estrambóticas.

Sora no era una historia limpia. Horizon Worlds tampoco. Cerrarlos puede ser madurez empresarial… o puro miedo con traje de estrategia.

Pero debajo del IPO hay algo más incómodo: los fondos de crédito privado que financiaron el último boom están sudando tinta. BlackRock bloqueando retiros, Blackstone metiendo dinero de su propio bolsillo, Blue Owl repartiendo pagarés en lugar de devolver efectivo. La tasa de impago ya está en récords históricos. La IA no solo destruye empleos; está destruyendo las empresas de software que debían pagar esas deudas. El ouroboros perfecto: los mismos que prestaron para lo que la IA está matando ahora, invierten en la IA que lo mata.

Bill Gurley lo resumió sin anestesia: “Un día vamos a tener un reset de la IA”. Y no lo dice un agorero. Lo dice uno de los inversores que más ha ganado en estas olas.

Mientras tanto, los usuarios que tenían Sora gratis ya lo saben. Los de Horizon Worlds también. Los que generaban imágenes con Grok lo están aprendiendo. Lo gratis nunca fue gratis. Era una inversión en dependencia. Y ahora que la dependencia ya está creada… llegó la hora de pasar por caja.


Lo que los datos dicen

  • ChatGPT tiene 900 millones de usuarios semanales, pero solo 50 millones son de pago. Operar la plataforma cuesta aproximadamente 17.000 millones de dólares al año.
  • OpenAI registró pérdidas de 8.000 millones en 2025 con ingresos de 13.000 millones. Proyecciones internas: pérdidas acumuladas de 115.000 millones hasta 2029. Rentabilidad esperada a principios de la década de 2030. Gasto en infraestructura hasta 2030: 600.000 millones.
  • Tasa de default en crédito privado: 5,8 % en enero 2026 (máximo histórico). El 60 % de los impagos son préstamos de “pago en especie” (deuda pagada con más deuda).
  • En los primeros 74 días de 2026 se despidieron 55.775 empleados en empresas tecnológicas. Meta estudia recortar hasta 16.000 puestos más.
  • La ratio de inversión de capital sobre ventas del sector tecnológico alcanzará el 37 % en 2028, superando el pico de la burbuja puntocom.

Fuentes: CNN, TechCrunch, Reuters, Bloomberg, The Information, Wall Street Journal, The Neuron, Fitch, Morgan Stanley, marzo 2026.