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Business Insider ha descrito el auge del loud working: trabajadores que, ante el miedo a los despidos y un mercado laboral más difícil, hacen deliberadamente visibles sus esfuerzos y logros ante jefes y reclutadores. La estrategia puede incluir comunicar cada avance dentro de la empresa, elegir proyectos que proporcionen visibilidad y publicar con frecuencia en LinkedIn. El reportaje reúne casos en los que esa exposición ayudó a conseguir reconocimiento, ascensos o una nueva oportunidad laboral; no demuestra que sea una tendencia general ni que trabajar «en voz alta» garantice conservar el empleo. Según Madison Hoff, Jacob Zinkula y Juliana Kaplan, Business Insider, 4 de octubre de 2026.
Lo que mi cabeza me dice
Tengo que actualizar LinkedIn.
Cuatro días sin publicar. Cuatro días sin recordarles que existo. Que tengo talento, criterio, experiencia y, sobre todo, humildad.
Muchísima humildad.
Debería escribir sobre mi humildad. Sobre cómo he aprendido que el verdadero liderazgo consiste en dejar que otros brillen.
Con una fotografía mía mirando al horizonte.
Detesto a los narcisistas de LinkedIn. Esos imbéciles que convierten cualquier estupidez en una lección de liderazgo. Yo tengo profundidad. Tengo valores. No necesito aplausos para saber que soy excepcional.
¿Por qué nadie me aplaude?
He visto que alguien de mi equipo ha conseguido un ascenso. Le he dado «Me gusta». Soy generosidad pura. Debería comentar para que todo el mundo vea cuánto celebro los éxitos ajenos.
Aunque no entiendo qué mérito tiene.
Yo tengo más experiencia. Más criterio. Más empatía. Menos ego.
¿Por qué no lo ven?
Quizá mi perfil no refleja adecuadamente mi excepcionalidad.
Y ahora la inteligencia artificial.
Años estudiando para adquirir conocimientos que una máquina reproduce en segundos. Mi carrera, mis másteres, mis noches sin dormir. Todo rebajado al precio de una suscripción mensual.
Me dicen que no debo temer a la IA, sino aprender a utilizarla.
Magnífico. Tengo que pagar otro curso para aprender a manejar la herramienta que amenaza con quitarme el trabajo.
Y agradecer la oportunidad.
«Emocionante nueva etapa de aprendizaje».
Tengo miedo de que me sustituyan.
No. Estoy reinventándome.
Tengo miedo de quedarme sin ingresos.
No. Estoy explorando oportunidades.
No puedo más.
No. Estoy saliendo de mi zona de confort.
Nadie me obliga. Eso es lo maravilloso. Puedo elegir libremente estudiar los domingos, responder correos de madrugada, construir mi marca personal durante las vacaciones. Puedo elegir no hacerlo también.
Y asumir las consecuencias.
Antes imaginaba la explotación como alguien gritándome órdenes. Qué ingenuidad. Ya no necesito un jefe. Conozco perfectamente mis debilidades. Sé cómo humillarme cuando descanso, cómo amenazarme cuando dudo, cómo convencerme de que nunca hago suficiente.
Soy una empresa extraordinaria de una sola persona. Departamento de producción, marketing, recursos humanos y vigilancia. Me fijo objetivos, me evalúo, me niego las vacaciones y me felicito por mi compromiso.
Soy mi mejor jefe.
Y mi peor empleado.
Tengo que trabajar más. O conseguir que se note más. Mejor las dos cosas. Trabajar hasta agotarme y dedicar las fuerzas que me queden a demostrar cuánto he trabajado.
También debería publicar sobre mi agotamiento.
La vulnerabilidad conecta. Podría contar cómo aprendí a cuidar mi salud mental después de catorce horas trabajando. Una historia auténtica. Inspiradora. Con una fotografía mía sonriendo.
Porque incluso cuando me derrumbo tengo que ofrecer una versión interesante de mi derrumbe.
No sé cuándo empecé a trabajar tanto sobre mí. Antes quería hacer bien mi trabajo. Ahora tengo que mejorar mi capacidad para trabajar, mi capacidad para demostrarlo y mi capacidad para convencerme de que disfruto mejorando.
Mi productividad. Mi reputación. Mi resiliencia. Mi visibilidad. Mi marca. Mi potencial.
Mi.
Mi.
Mi.
Yo.
Yo.
Yo.
Hay demasiadas versiones de mí y ninguna parece suficientemente empleable.
Una trabaja. Otra vigila. Otra compara. Otra castiga. Una me llama mediocre. Otra me recuerda que soy excepcional. Otra exige que desaparezca para dejar sitio a una versión mejor.
Y todas quieren aparecer en LinkedIn.
Si paro, desaparezco.
Si desaparezco, alguien ocupará mi puesto.
Quizá una máquina. Ni siquiera necesita ser mejor que yo. Basta con que haga lo suficiente y cueste menos.
¿Qué soy entonces?
Mis títulos. Mis certificados. Mis contactos. Mis recomendaciones. Mi alcance. Mis impresiones.
Soy una propuesta de valor.
Una propuesta extraordinaria.
Una propuesta que nadie está comprando.
Quizá debería bajar mis expectativas salariales.
No. Tengo que creer en mí. Tengo un talento extraordinario.
¿Por qué nunca es suficiente?
Necesito convertirme en mi mejor versión. La proyecto. Es brillante. Admirada. Domina la IA. Habla cinco idiomas. Corre maratones. Medita. Tiene miles de seguidores y publica sobre conciliación mientras responde correos a las tres de la mañana.
La odio.
La admiro.
Quiero alcanzarla.
Quiero destruirla.
Pero es mi propia imagen.
Tengo que superarme. Superar lo que fui ayer. Lo que soy hoy. Lo que seré mañana.
Cada vez que consigo algo, elevo el objetivo. Cada vez que alcanzo el objetivo, me felicito por no conformarme. Nunca llego. Nunca basta. Ni siquiera sé qué estoy intentando conseguir.
Solo sé que detenerme sería fracasar.
Tengo que ganarme.
Tengo que vencerme.
Tengo que consumir todo lo que soy para producir algo mejor.
Me falta el aire.
Debo gestionar mis emociones. Respirar. Practicar mindfulness. Convertir la ansiedad en energía productiva.
El corazón golpea.
Más rápido.
Me duele.
No puedo más.
Tengo que poder.
Quiero parar.
No puedo parar.
Quiero que se calle todo.
Mis objetivos. Mis versiones. Mis métricas. Mis malditas oportunidades de crecimiento.
Silencio.
Por favor.
Un poco de silencio.
El corazón sigue golpeando.
Después más despacio.
Un golpe.
Otro.
Una pausa.
Otra.
Bip.
Bip.
Bip.
Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii—
Si salgo de esta, lo publicaré en LinkedIn.
Será una gran historia de superación.
Nota final
El 4 de octubre de 2026, Business Insider publicó un reportaje sobre el loud working: trabajadores que hacen cada vez más visibles sus esfuerzos y logros para intentar proteger sus empleos. LinkedIn ofrece el escaparate perfecto: ya no basta con trabajar, también hay que demostrar que se trabaja, convertir cada aprendizaje en una credencial y cada experiencia —incluso el agotamiento— en una historia de superación.
La inteligencia artificial añade una perversión: mientras las empresas descubren cómo automatizar tareas que antes requerían años de formación, el trabajador debe financiar su propia actualización, aprender a utilizar las herramientas que amenazan con sustituirlo y, preferiblemente, mostrarse agradecido por la oportunidad.
Byung-Chul Han describe en La sociedad del cansancio cómo el sujeto del rendimiento interioriza la explotación hasta convertirse en su propio verdugo. El narcisismo deja de ser simple vanidad: es la obligación de exhibir un yo extraordinario mientras se vive bajo la sospecha permanente de no ser suficiente.
En Capitalismo y pulsión de muerte, Han retoma la idea freudiana de una compulsión que puede volverse autodestructiva. El monólogo lleva esa lógica al extremo: perseguir una versión mejor de uno mismo hasta consumir a la persona que debía beneficiarse de la mejora.
Nos optimizamos hasta destruirnos. Y, si sobrevivimos, lo publicamos.
Lo que los datos dicen
- El loud working nace de una inseguridad plausible, pero todavía no es una categoría estadística. Business Insider recoge trabajadores que hacen visibles sus logros para proteger su empleo o mejorar sus oportunidades. Los casos muestran una estrategia profesional; no permiten medir cuántas personas la practican ni si evita los despidos. Fuente: Business Insider, 4 de octubre de 2026.
- La falta de reconocimiento está extendida. En el Humans at Work Barometer 2026 de Workhuman, el 49 % de los trabajadores encuestados expresó algún temor a ser despedido y el 41 % de los empleados sin responsabilidad directiva afirmó que sus contribuciones pasan a menudo inadvertidas. Es una encuesta empresarial, no una prueba de que la visibilidad pública proteja el puesto. Fuente: Workhuman, Humans at Work Barometer 2026.
- La IA transforma el valor de las tareas. La OIT calcula que uno de cada cuatro trabajadores ocupa un empleo con algún grado de exposición a la IA generativa. Considera más probable la transformación que la desaparición completa del puesto, porque la mayoría de las ocupaciones conserva tareas que requieren intervención humana. Exposición técnica no significa sustitución efectiva. Fuente: OIT, Generative AI and Jobs: A 2025 Update.
- Construir una identidad profesional en internet también es trabajo. Un estudio basado en entrevistas a 52 trabajadores creativos encontró una obligación continua de construir, vigilar e invertir en distintas versiones de su marca digital pese a la incertidumbre sobre su rendimiento económico. Otra investigación, limitada a cuarenta publicaciones de LinkedIn, describe cómo la vulnerabilidad puede convertirse en autopromoción estratégica y narrar el agotamiento como crecimiento personal. Son muestras pequeñas y no representan a todos los usuarios. Fuentes: Social Media + Society; New Media & Society.
