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El AI Bowl y la ansiedad de los ocho millones de dólares

El AI Bowl y la ansiedad de los ocho millones de dólares

Cuando una tecnología grita su inevitabilidad en horario estelar, es momento de mirar los balances y no la pantalla.

Lo que mi cabeza me dice

El Super Bowl LX pasará a la historia como el partido en el que la inteligencia artificial decidió comprarse el escenario más caro del planeta para convencernos de que el futuro ya está aquí. No necesariamente funcionando, pero sí facturando.

Por momentos, los algoritmos estuvieron a punto de robarle el protagonismo al drama humano del medio tiempo. Casi uno de cada cuatro anuncios giró en torno a la IA: Google exhibiendo a Gemini, OpenAI empujando su Codex y Anthropic intentando vender "pureza" ética. Todo ante una audiencia de 130 millones de personas que, en teoría, solo querían ver fútbol americano.

La escena resulta incómodamente familiar. En el año 2000, las puntocom inundaron el Super Bowl convencidas de que comprar atención masiva equivalía a comprar legitimidad. Pets.com lo pagó caro. En 2022, las criptomonedas repitieron la jugada en el "Crypto Bowl" con promesas de libertad financiera que terminaron en colapsos sistémicos meses después. La diferencia es que la IA no solo promete hacernos ricos: promete rehacer la realidad. Y eso suele ser más costoso de mantener.

Este año el espectáculo incluyó una pelea pública de egos trasladada al terreno publicitario. Anthropic se presentó como el "adulto responsable" con spots que parodiaban a los chatbots intrusivos. El mensaje implícito era claro: en Anthropic no convertiremos a Claude en un escaparate. La ironía, por supuesto, es que para dar ese mensaje de austeridad ética tuvieron que pagar uno de los espacios publicitarios más caros de la historia.

OpenAI no respondió con un spot, sino con una defensa institucional agresiva, calificando la narrativa de la competencia como engañosa. Mientras tanto, el público se distraía con un escándalo posmoderno: el leak viral de un supuesto dispositivo físico de OpenAI que resultó ser un bulo elaborado. El anuncio más eficaz de la noche, protagonizado por un Alexander Skarsgård generado digitalmente, ni siquiera era real ni vendía un producto existente.

La Super Bowl sigue siendo el espejo cultural más implacable de Estados Unidos. Este año no solo reflejó touchdowns, dramas del show de medio tiempo y polémicas virales. Reflejó a toda una industria mirándose a sí misma, a todo volumen y con muchísimo presupuesto, preguntándose si el futuro que promete es tan sólido como el anuncio que lo vende.


Lo que los datos dicen

  • Publicidad IA en el Super Bowl LX. 15 de los 66 anuncios emitidos estuvieron relacionados directa o indirectamente con inteligencia artificial (≈23%). Precio medio por spot de 30 segundos: ~8 millones de dólares. Fuente: iSpot.tv; The New York Times (DealBook).
  • Presencia tecnológica histórica. La participación de empresas tecnológicas fue aproximadamente el doble que en la última retransmisión del Super Bowl por NBC en 2022. Fuente: declaraciones de NBC Sports a Ad Age.
  • Antecedentes comparables. Dot-Com Bowl (2000): más de una docena de startups de internet compraron espacios publicitarios; muchas cerraron meses después del estallido de la burbuja. Crypto Bowl (2022): Coinbase, Crypto.com, eToro y FTX gastaron en conjunto más de 50 millones de dólares en anuncios. Fuente: archivos The New York Times; Bloomberg.
  • Inversión en infraestructura de IA (Big Tech). Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta han anunciado planes que podrían elevar el gasto combinado en centros de datos y capacidad de cómputo hasta ~650.000 millones de dólares en 2026. Fuente: comunicados corporativos; The New York Times; Financial Times.
  • Bulo del supuesto anuncio de hardware de OpenAI. Un video viral que simulaba un anuncio de un dispositivo físico de OpenAI, protagonizado por un avatar digital de Alexander Skarsgård, fue desmentido oficialmente por la empresa. No existió anuncio ni producto presentado durante el Super Bowl. Fuente: Business Insider; The Verge.