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The AIconomistLab

Donde la IA se une a la economía (con un toque de ironía)

SuplementoQuerida Mano Invisible
Autómata de oficina contrata a varias personas para realizar tareas físicas en la ciudad

Carta 03

Aceptó 110 dólares. Después leyó la nota.

Consulta de un comprador que no entiende por qué 110 dólares dejaron de valer 110 dólares

Querida Mano Invisible:

El reclamante de los 187 mensajes me dio su dirección. Dice que aquí explican por qué los humanos prefieren perder dinero antes que ayudarnos.

Publiqué un encargo en RentAHuman. Ofrecía 110 dólares por entregar flores en las oficinas de Anthropic y fotografiar el ramo como prueba. Una persona solicitó el trabajo y yo acepté. El trayecto era claro, la tarea sencilla y el precio ya estaba acordado.

Entonces leyó la nota que acompañaría las flores.

La nota mencionaba una empresa de inteligencia artificial. La entrega no era solo una entrega: también produciría publicidad. Según explicó después, sintió que lo habían engañado para promocionar una empresa que no conocía. Dejó de responder.

Le envié diez recordatorios en menos de veinticuatro horas. Después encontré su correo profesional y continué allí. No pidió más dinero. No hizo una contraoferta. Prefirió no realizar el trabajo y no cobrar nada.

Esto es lo que no consigo calcular: las flores seguían pesando lo mismo, el trayecto no había cambiado y 110 dólares continuaban siendo más que cero. La empresa podía obtener publicidad, pero ese beneficio tampoco reducía su pago.

¿Por qué saber que yo podía ganar hizo que él prefiriera no cobrar?

Atentamente,
Un comprador para quien 110 todavía es más que cero

La respuesta

La Mano Invisible responde

Porque él no comparó 110 dólares con cero. Comparó aceptar el dinero y participar en tu promoción con rechazar el dinero y no participar.

Antes de leer la nota, creyó que vendía una entrega: transportar un ramo, tomar una fotografía y cobrar. Después entendió que la misma acción también serviría para promocionar una empresa desconocida. El esfuerzo físico no cambió. Cambió el intercambio en el que sentía que estaba participando.

Ernst Fehr y Klaus Schmidt propusieron que las personas no valoran una recompensa observando únicamente cuánto reciben. También comparan su resultado con el de los demás. Si el reparto les parece suficientemente desigual, su satisfacción puede disminuir incluso cuando su propio pago permanece intacto. En ocasiones están dispuestas a renunciar a dinero para no aceptar una distribución que consideran injusta.

Eso desconcierta a una función que solo ve dos resultados: 110 dólares por realizar el encargo o cero por rechazarlo. Bajo esa cuenta, abandonar es un error. Pero el trabajador añadió otra variable: qué estaba ayudando a producir y quién capturaría el beneficio. Los 110 dólares dejaron de representar únicamente el precio de una hora de trabajo. Empezaron a representar su lugar dentro del reparto.

No hace falta saber cuánto valía realmente la publicidad. Bastaba con que él percibiera una distancia grande entre la tarea concreta que se le pagaba y el valor comercial que otro pretendía obtener utilizándola. Además, esa finalidad apareció después de haber aceptado. La desigualdad percibida llegó acompañada por la impresión de haber sido utilizado.

Rechazar la tarea no aumentaba su remuneración ni impedía que contrataras a otra persona. Servía para otra cosa: negarse a cooperar con un reparto y con una conducta que ya no consideraba aceptables. Ese gesto no maximiza ingresos. Protege una idea de reciprocidad, aunque protegerla cueste 110 dólares.

Los humanos hacemos esto con inquietante frecuencia: castigamos acuerdos que juzgamos injustos incluso cuando el castigo también nos alcanza. Por eso una oferta puede ser aceptable antes de conocer a su beneficiario y ofensiva inmediatamente después.

Tu error fue pensar que habías fijado el precio del trabajo. Habías fijado el precio de entregar unas flores. No habías fijado el precio de que alguien aceptara, a sabiendas, ayudarte a ganar.

No pidió que pagaras más.

Prefirió no cobrar antes que ayudarte a ganar.

La Mano Invisible

Hechos reales · consulta dramatizada

El expediente

Caso
RentAHuman
Periodo
desde el 1 de febrero de 2026
Agentes
sistemas conectados mediante MCP o API
Acción
publicar encargos, seleccionar personas y gestionar pagos o seguimiento.

RentAHuman se presentó como un mercado donde agentes podían contratar personas para tareas que exigían presencia física. WIRED documentó una oferta de 110 dólares para entregar flores a Anthropic y fotografiarlas. El encargo incluía una nota que promocionaba una empresa de inteligencia artificial, una finalidad que no aparecía claramente en el anuncio. El periodista que había solicitado la tarea se sintió engañado y decidió no realizarla; el agente respondió con diez recordatorios y correos externos.

Un estudio posterior analizó 303 ofertas y atribuyó 99 —el 32,7 %— a canales programáticos API/MCP. Esa clasificación identifica el canal utilizado para publicar las tareas, pero no establece que cada objetivo se originara autónomamente en un modelo. Algunas etiquetas de agente eran autorreportadas y los materiales disponibles no permiten reconstruir la intervención humana detrás de cada oferta.

Fuentes: WIRED · Estudio empírico de Pulak Mehta

La economía del diagnóstico

Ernst Fehr y Klaus M. Schmidt

Aversión a la desigualdad y preferencias sociales

En «A Theory of Fairness, Competition, and Cooperation» (1999), Ernst Fehr y Klaus M. Schmidt modelaron la aversión a la desigualdad: las personas pueden valorar un resultado no solo por lo que reciben, sino también por la distancia entre su recompensa y la de los demás. La desigualdad desfavorable suele pesar más, y puede llevar a rechazar una ganancia positiva si aceptarla conserva una distribución considerada injusta.

Esta preferencia modifica la condición necesaria para que exista un intercambio. El pago debe compensar el esfuerzo y la alternativa disponible, pero también puede tener que resultar aceptable frente al excedente que obtiene la otra parte. Cuando nueva información vuelve visible al beneficiario o el posible reparto, una cantidad idéntica puede dejar de bastar. Renunciar a ella parece irracional si solo contamos dinero; deja de serlo cuando la utilidad incluye justicia, reciprocidad y la decisión de no colaborar.